Puede ser tan aburrido un día o varios días de nuestras vidas. Si hacemos un recuento de las actividades que suceden a lo largo de nuestra existencia podremos percatarnos que todos estamos atrapados en algo que se comenta y critica constantemente pero de lo que nadie puede escapar: La rutina.
Te levantas, te bañas (en el mejor de los casos) te vistes, desayunas o tratas, sales de tu casa, en auto propio o servicio de transporte público llegas al trabajo, haces como que trabajas (cuando hacen como que te pagan es lo justo) comes solo o acompañado siempre de las mismas personas, regresas a hacerte tonto un par de horas más, sales del trabajo, regresas a tu casa, en un buen día irás por un trago a algún bar, regresas a tu casa (es muy bueno terminar en otro lugar, que no sea un hospital, barandilla o el torito) duermes, despiertas y el ciclo se repite. Fines de semana siempre lo mismo.
Y lo peor de todo es que mientras más tratamos de salir de la rutina más caemos en ella, incluso ese ejercicio de liberarte de lo común se convierte en un patrón.
¿Vivimos a bordo de un tren que siempre lleva la misma dirección? ¿podemos ir rompiendo esquemas a diario? ¿romper esquemas a diario no es un tipo de rutina?
Siempre hay más preguntas que respuestas pero ¿qué más se puede hacer? (ahí está otra pregunta) si nos clavamos en el delirio, de cualquier forma seguiremos en lo mismo.
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